Imprescindibles · Praga
Qué ver en Praga
Por Amadeo Tusell Orovio · Planea un Viaje

Praga concentra en apenas 500 km² uno de los centros históricos más intactos de Europa, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1992. Esta guía te lleva por los imprescindibles con nombres concretos, te descubre rincones que la mayoría de turistas pasan por alto y te organiza el tiempo por zonas para que no gastes ni un paso de más.
En breve
- El Castillo de Praga (entrada completa 250 CZK) requiere llegar antes de las 9:00 para evitar colas de hasta 45 minutos.
- El Puente de Carlos y la Plaza de la Ciudad Vieja son gratis pero se disfrutan antes de las 7:30 o después de las 20:00.
- El Museo Judío de Josefov (500 CZK la entrada conjunta) es uno de los conjuntos más importantes de Europa y pide 2-3 horas.
- Divide la ciudad en tres zonas (Hradčany-Malá Strana, Staré Město-Josefov, Nové Město-Vyšehrad) para no malgastar desplazamientos.
- Vyšehrad, la Villa Müller y el barrio de Holešovice son las apuestas más auténticas para escapar de las multitudes.
Los imprescindibles que no puedes saltarte
El Castillo de Praga (Hradčany) es el conjunto fortificado habitable más grande del mundo con 70.000 m², e incluye la Catedral de San Vito, la Basílica de San Jorge y el Callejón del Oro. La entrada completa cuesta 250 CZK (≈10 €) y conviene llegar antes de las 9:00 para evitar las colas de hasta 45 minutos que se forman a partir de las 10:30.
En la Ciudad Vieja (Staré Město), la Plaza de la Ciudad Vieja es el epicentro: el Reloj Astronómico (Orloj) activa su espectáculo de figuras cada hora en punto desde las 9:00 hasta las 23:00. La subida a la torre del Ayuntamiento Viejo cuesta 250 CZK y ofrece la mejor panorámica de la plaza. A pocos metros, la Iglesia de Nuestra Señora de Týn impresiona con sus agujas góticas de 80 metros. El Puente de Carlos, con sus 30 estatuas barrocas, es más fotogénico al amanecer (antes de las 7:30) cuando hay prácticamente nadie.
Museos imprescindibles y cuánto tiempo dedicarles
El Museo Nacional (Národní muzeum) en la plaza Wenceslao reabrió en 2018 tras una reforma de 10 años: sus colecciones de historia natural y ciencias sociales ocupan 13.000 m² y la entrada cuesta 200 CZK. Calcula al menos 2 horas. El Museo Franz Kafka, en Malá Strana, es más íntimo (entrada 200 CZK, 1 hora) y combina originales manuscritos con instalaciones artísticas sobre la vida del escritor.
Para el arte contemporáneo, el DOX Centre for Contemporary Art en el barrio de Holešovice es la referencia: ocupa una antigua fábrica y su programa cambia cada pocos meses (entrada 180 CZK). El Museo Judío de Praga es en realidad un conjunto de seis sinagogas y el cementerio judío del barrio de Josefov; la entrada conjunta cuesta 500 CZK y merece sin duda las 2-3 horas que pide.
Barrios para pasear: de Malá Strana a Vinohrady
Malá Strana (Ciudad Pequeña) se extiende al pie del castillo y sus callejuelas adoquinadas albergan el Jardín Wallenstein (entrada gratuita, abre a las 7:30 en verano), el mayor jardín barroco privado de Praga. El barrio es perfecto por la mañana temprano, antes de que los grupos de turistas desciendan desde el castillo.
Vinohrady y Žižkov son los barrios donde viven los praguenses con más poder adquisitivo y los más creativos, respectivamente. En Vinohrady, la plaza Náměstí Míru con la Iglesia de San Ludmila y los cafés de la calle Mánesova ofrecen una Praga cotidiana sin multitudes. En Žižkov destaca la Torre de Televisión (altura 216 metros, mirador a 93 metros por 300 CZK) y el peculiar Monumento Nacional en el monte Vítkov, con la estatua ecuestre de bronce más grande de Europa (9 metros de altura).
Joyas menos turísticas que merecen el desvío
El Cementerio de Vyšehrad, dentro del recinto histórico del mismo nombre al sur de la ciudad, es el panteón de los grandes checos: aquí están enterrados Dvořák, Smetana y Mucha. La entrada al recinto es gratuita y desde la fortaleza hay vistas al Vltava sin aglomeraciones. El barrio de Nusle, justo debajo, apenas aparece en las guías convencionales.
La Villa Müller (Müllerova vila), obra del arquitecto Adolf Loos de 1930, es una joya del racionalismo arquitectónico en el barrio de Střešovice. Las visitas guiadas obligatorias cuestan 320 CZK y salen martes, jueves, sábados y domingos; hay que reservar con antelación en el web del Museo Municipal. En el barrio de Holešovice, el mercado cubierto de Holešovická tržnice acoge cada fin de semana un mercado de productores locales y puestos de street food muy frecuentado por praguenses.
Cómo organizarte por zonas y no malgastar tiempo
Praga se recorre bien a pie si divides la visita en tres zonas geográficas. Zona 1 (mañana): Hradčany y Malá Strana, comenzando en el Castillo antes de las 9:00 y bajando por el Puente de Carlos hacia la Ciudad Vieja antes de las 12:00. Zona 2 (tarde): Staré Město y Josefov, visitando el Museo Judío entre las 14:00 y las 17:00 (menos concurrido que por la mañana) y terminando con el Orloj al atardecer. Zona 3 (segundo o tercer día): Nové Město con la plaza Wenceslao, el Museo Nacional y un paseo hasta Vyšehrad.
Los barrios de Vinohrady, Žižkov y Holešovice son perfectos para la tarde-noche: la gastronomía y la vida local están ahí. El tranvía (líneas 22 y 23) conecta eficazmente el Castillo, Malá Strana y Vinohrady por 24 CZK el trayecto. El billete de 24 horas cuesta 120 CZK y rentabiliza si usas transporte público más de cuatro veces al día.
Consejos prácticos: entradas, colas y horarios clave
La tarjeta Prague City Card (2 días, ≈60 €; 3 días, ≈70 €) incluye transporte público ilimitado y entrada a más de 60 atracciones, entre ellas el Castillo, los museos municipales y el tranvía nocturno. Es rentable si visitas al menos 4-5 atracciones de pago por día. Compra siempre online con antelación: el Castillo y el Museo Judío venden entradas con horario concreto y en temporada alta (abril-octubre) se agotan con 2-3 días de antelación.
El Puente de Carlos y la Plaza de la Ciudad Vieja están al aire libre y son gratuitos, pero la experiencia varía enormemente según la hora: antes de las 7:30 o después de las 20:00 son lugares mágicos; entre las 11:00 y las 16:00 son casi intransitables en julio y agosto. Los museos suelen cerrar los lunes. El Castillo cierra sus jardines a las 18:00 en invierno y a las 22:00 en verano, pero las iglesias interiores cierran a las 17:00 todo el año.